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La belleza es un problema

 Hechicerías, Lidia Rocha (Sigamos Enamoradas, 2024)    Que no me falten las ganas ni la fuerza para cortar tus pies , así comienza un viaje poético rudo y bello a la vez. La dominatrix y su compañero en el Juego están unidos en una fusión indestructible. En esta relación no hay otro, es necesario llevarlo a ser Otro. La necesidad de esclavizar para salvar al compañero de ser alguien destinado a la muerte. A través de las maniobras eróticas la dominatriz abraza atravesando la carne, queriendo llegar al hueso. La falta del esclavizado sería la muerte de la dominatrix, porque el hechizo es mutuo y la necesidad de comer al otro surge ante la imposibilidad de la unión, por eso es necesaria la fusión fantasma para comer tu espíritu.    La dominatriz ama al esclavo, quiere rescatarlo con armas feroces, volverlo objeto de devoración, acaso una forma de la obsesión. En el tedio del acontecer diario no existe tal intensidad, hay que saltar la valla para sentirse viv...
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Para que los de arriba entiendan

  Este libro recopila traducciones al inglés de grandes poetas  (algunos contemporáneos, otros no tanto) realizadas por la poeta uruguaya Laura Chalar durante más de una década de trabajo. En él pueden encontrarse poemas de poetas argentinos, como María Teresa Andruetto, Mercedes Araujo, Alejandro Crotto, Marina Serrano, Carolina Esses, Alejandra Correa, Francisco Garamona, Valeria Pariso, Cristina Piña, Yanina McKerlie, Carolina Massola, Elena Lafert, Marta Kelly, Raquel Cané, Celeste Brizuela; de poetas uruguayos, como Ana Lafferranderie, Laura Cesarco, Jules Supervielle, Graciela Saralegui, Tatiana Oroño, Julio Inverso, Liber Falco, Rafael García de Armas, Horacio Cavallo, Agamenón Castrillón, María Adela Bonavita, Luis Carro, del italiano Rocco Scotellaro, del mexicano René Morales Hernández, y algunos que pertenecen a popes de poesía que pueden ser considerados patrimonio de la humanidad, como Pessoa, Baldomero Fernández Moreno, García Lorca y Pavese. Es un libro gordito ...

La curiosa memoria de Cristina Piña

  “Un mundo se ha perdido en el olvido y solo mis palabras lo pueden revivir”, se dice (¡y cómo   se cumple!) en Memoria en La Menor . En efecto, un mundo entero, un clan familiar, un ecosistema de puertas abiertas, bulle animado, coral y multicolor, en el departamento enorme de la infancia, que será, para la voz madura de la narradora, la imagen de su cielo, “si es que el cielo existe”. Es la voz de “la menor”: la hija, la nieta, la sobrina menor, la que se sentirá siempre   disminuida (o incluso excluida) en el afecto de Malú, la madre, (casi) todopoderosa deidad de ese mundo. Pero Micky, la niña que ha crecido y que lo ha perdido, se devuelve y nos devuelve su planeta caleidoscópico en una literatura mayor, desde los más variados tonos y registros. Una inolvidable galería de personajes protagónicos (los padres y la hermana Clarita) y secundarios (los abuelos, las tías, con Fina, modista y lectora, a la cabeza, las amistades, las empleadas), se teje en el vasto y apreta...

FIN DE LA TARDE a principios de julio

  En este libro se logra que el diálogo con el pasado que aparece a lo largo de él no lo convierta en una queja o en un libro donde el desconsuelo oscurece la tonalidad. Por cierto que sus poemas transmiten una singular nostalgia por lo perdido —los muertos queridos, entre los cuales se destaca el padre, la infancia, los lugares de antaño, las figuras que poblaron el pasado, el amor que no se consumó— pero está dicho con una voz tan lírica y tan desposeída de énfasis que no nos transmite ni desesperación ni   consternación ante lo ocurrido. En ese sentido cabe caracterizar el tono del poemario como de una despojada melancolía teñida de ternura, a la que se suma una notable riqueza de la dimensión lírica que implica el acierto en el uso de los recursos poéticos, que Laura Chalar maneja con mano precisa y segura. A esos temas tenemos que sumarles una valorización de la infancia, que no se limita a la recuperación del pasado de la voz lírica sino que incluye a otras niñas y niñ...

Dios: una silla sola en la vereda

Yo quisiera tomar un poema de Auli, uno solo, y hacer lo que hizo Fabián Casas con Rosebud :  despertar a quienes no sabemos leer poesía -o la leemos a los ponchazos- con un cariñoso coquito en la cabeza mientras dice: che, presten atención acá . Yo quisiera tener la capacidad de tomar un solo verso de Auli, y escribir algo que invite a leerlo, a leer toda su poesía. Por partes, ordenada, o desordenada, da igual. La cosa es que anoche me dormí con el último verso del último libro de Jorge Aulicino en la mente (el libro se llama  La lírica   y, en realidad, es un dueto:  El Capital - La lírica , escritos en 2010 y 2020 respectivamente, editados por Barnacle). Por supuesto, repetí el verso final en mis sueños, escribí un ensayo en mis sueños, y realicé una exégesis profunda del poema. Pero, por la mañana, descubrí que solo había logrado destrozar el verso de Auli.  En mis sueños repetía:  Dios: esa silla en la ventana.  En el poema, sin embargo, dice:...

Desocultaciones (Del cuerpo, la poesía y la pregunta)

Sobre "Doma India", de Silvina Vuckovic (El mono armado, 2022) En esta época distópica y delicada, donde otro trato y otra forma de conexión con la naturaleza se hace imprescindible, mucho nos dice el título de este libro: el arte de amansar caballos, sin violencia. No nos parece casual la analogía con el amor desbocado. Porque todos los que sobrevivimos a una pasión entendemos qué puede soportar un cuerpo . El erotismo atraviesa entonces todo el libro, como lo que es: una dialéctica de presencia y ausencia. El amor es momento, duelo y acaso, búsqueda. En uno de los poemas cumbre del libro, La belleza de las imperfecciones , entendemos el valor de la falta: el vacío posibilita la existencia del cuenco: ¡cuánto tienen para decirnos las roturas, las pérdidas, las asimetrías, los faltantes! El poeta Henri Michaux escribe que es a causa de lo poco que pide a la vida y nunca llega, que desea tanto, casi el infinito.  Nos enfrentamos al dilema de un Occidente agonizante donde “lo l...

Freidemberg, El Grande

No sé cuántos años tiene Daniel Freidemberg, y no caeré en la tentación de buscarlo en Wikipedia. No me importa. Porque este libro, el último que se ha editado, Esa materia que se fuga , no es un resumen de vida, aunque parezca, sino la imagen de un pasar en limpio todo eso que se ha ido acumulando a medio entender, a medio digerir, en los cajones, en los estantes, en las propias vísceras, en las calles que pisamos. Este libro es la purificación previa de una segunda vida , como diría François Jullien.  Y he visto a las mejores mentes de mi generación sacando una mano, dos dedos, una oreja, las veces que pueden, de la irrealidad, moradas de tanto estrellarse en el espejo, entrando, cada vez que pueden, al mundo, haciendo, bien o mal, el mundo con                                              los restos del naufragio (Su parte de mundo, ninguna otra)....