por Claudio Lomenzo Las palabras de las "Estaciones del yo" habitan presentes auténticos, sensaciones intensas, momentos del ser en el tiempo. Cristina explora las profundidades, se sumerge y demuestra que sabe respirar bajo esa situación de ahogo. A su regreso es una " mujer que escribe/ en estado de suspensión ". Este poemario está agrupado en tres estaciones. El invierno, el más cruel, tremendo inicio con poemas fuertes, y tono intempestivo. Desea dejar bien en claro cuales son las cosas que molestan. El verano, su calma, y su mediodía fulgurante en el Delta del Paraná. Y por último el otoño, con su hondura, y todo el oficio de una poeta que fortalece la poesía. Mucho hay para asombrarse cuando lo sensible y el pensamiento cruzan sus límites, en busca "del jubiló de la voz", o de la "pura luz", o la fuerza necesaria para enfrentarse con los miedos. Intento pensar que lo que ocurre con el yo, no es que ingresa a una estación determinada, sino q...
Cualquier cosa, pero que no falten los libros