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Mostrando las entradas con la etiqueta Cristina Piña

La curiosa memoria de Cristina Piña

  “Un mundo se ha perdido en el olvido y solo mis palabras lo pueden revivir”, se dice (¡y cómo   se cumple!) en Memoria en La Menor . En efecto, un mundo entero, un clan familiar, un ecosistema de puertas abiertas, bulle animado, coral y multicolor, en el departamento enorme de la infancia, que será, para la voz madura de la narradora, la imagen de su cielo, “si es que el cielo existe”. Es la voz de “la menor”: la hija, la nieta, la sobrina menor, la que se sentirá siempre   disminuida (o incluso excluida) en el afecto de Malú, la madre, (casi) todopoderosa deidad de ese mundo. Pero Micky, la niña que ha crecido y que lo ha perdido, se devuelve y nos devuelve su planeta caleidoscópico en una literatura mayor, desde los más variados tonos y registros. Una inolvidable galería de personajes protagónicos (los padres y la hermana Clarita) y secundarios (los abuelos, las tías, con Fina, modista y lectora, a la cabeza, las amistades, las empleadas), se teje en el vasto y apreta...

FIN DE LA TARDE a principios de julio

  En este libro se logra que el diálogo con el pasado que aparece a lo largo de él no lo convierta en una queja o en un libro donde el desconsuelo oscurece la tonalidad. Por cierto que sus poemas transmiten una singular nostalgia por lo perdido —los muertos queridos, entre los cuales se destaca el padre, la infancia, los lugares de antaño, las figuras que poblaron el pasado, el amor que no se consumó— pero está dicho con una voz tan lírica y tan desposeída de énfasis que no nos transmite ni desesperación ni   consternación ante lo ocurrido. En ese sentido cabe caracterizar el tono del poemario como de una despojada melancolía teñida de ternura, a la que se suma una notable riqueza de la dimensión lírica que implica el acierto en el uso de los recursos poéticos, que Laura Chalar maneja con mano precisa y segura. A esos temas tenemos que sumarles una valorización de la infancia, que no se limita a la recuperación del pasado de la voz lírica sino que incluye a otras niñas y niñ...

El último hit de Cristina Piña

por Claudio Lomenzo Las palabras de las "Estaciones del yo" habitan presentes auténticos, sensaciones intensas, momentos del ser en el tiempo. Cristina explora las profundidades, se sumerge y demuestra que sabe respirar bajo esa situación de ahogo. A su regreso es una " mujer que escribe/ en estado de suspensión ". Este poemario está agrupado en tres estaciones. El invierno, el más cruel, tremendo inicio con poemas fuertes, y tono intempestivo. Desea dejar bien en claro cuales son las cosas que molestan. El verano, su calma, y su mediodía fulgurante en el Delta del Paraná. Y por último el otoño, con su hondura, y todo el oficio de una poeta que fortalece la poesía. Mucho hay para asombrarse cuando lo sensible y el pensamiento cruzan sus límites, en busca "del jubiló de la voz", o de la "pura luz", o la fuerza necesaria para enfrentarse con los miedos. Intento pensar que lo que ocurre con el yo, no es que ingresa a una estación determinada, sino q...