"El hombre joven de polera negra y rulos taninos sabe que es ella. Todos lo saben. El sillón es un hueco tibio. Casallarch siente la tibieza bajo el faldón, no en el triángulo sino en las carnes periféricas. Él se sienta al piano. Es buen intérprete, pero necesita estudiar. Esfuerzo, orden y luego romperse el lomo, otra vez, para hallar una gruta escondida donde enterrar su pasado, una gruta que debería permanecer atiborrada de maldiciones en su necesario afán de intentar alguna clase de desánimo, de amedrentar – so pena de muerte – a cualquier posible usurpador de tumbas, ocasional chantajista, chusma de barrio. Belleza, en un diccionario confiable y veraz, debería ser antónimo de esfuerzo. No de un modo vanidoso, progresivo o en escalera, sino como producto final, limpio de esquirlas: belleza como ente huérfano de cualquier principio germinal." Fragmento del primer volumen de Variaciones Argerich. Piano/Forte. Nov...
Cualquier cosa, pero que no falten los libros