No sé cuántos años tiene Daniel Freidemberg, y no caeré en la tentación de buscarlo en Wikipedia. No me importa. Porque este libro, el último que se ha editado, Esa materia que se fuga , no es un resumen de vida, aunque parezca, sino la imagen de un pasar en limpio todo eso que se ha ido acumulando a medio entender, a medio digerir, en los cajones, en los estantes, en las propias vísceras, en las calles que pisamos. Este libro es la purificación previa de una segunda vida , como diría François Jullien. Y he visto a las mejores mentes de mi generación sacando una mano, dos dedos, una oreja, las veces que pueden, de la irrealidad, moradas de tanto estrellarse en el espejo, entrando, cada vez que pueden, al mundo, haciendo, bien o mal, el mundo con los restos del naufragio (Su parte de mundo, ninguna otra)....
Cualquier cosa, pero que no falten los libros