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Rarezas que vuelven: Hotel Quequén IV. Submarino


Dicen que bucear en Quequén, en la boca del puerto, ahí donde el mar se une con el río, entre las escolleras, es aterrador. Apenas te ves las manos. Los lugareños saben que el Puerto de Quequén está lleno de restos de naufragios, de buques fantasmas, de historias trágicas. Si alguien osa bajar, si intenta observar, su mundo submarino de primera mano, debe prepararse para el encuentro sorpresivo. Para los desembarcos ocultos.

Este pequeño libro, editado originalmente para acompañar en la 4° Edición del festival que se realizó en 2011, en el balneario de Quequén, apenas se distribuyó en forma gratuita entre lectores y amigos de la casa. La playa había visto leer a poetas, cuentistas, antropólogos, ensayistas. Vio crecer amores. Y todo lo que de ello parte. La editorial sostuvo la costumbre de dejar a los participantes un obsequio, un souvenir de la fiesta, en forma de libro.

Submarino no fue un libro como las anteriores, donde se agruparon por género poetas argentinos (en Hotel Quequén I), cuentistas (como en Hotel Quequén II), etc., sino que reunió a un grupo de escritores hablando sobre el mar. Cada uno desde su particular forma de decir. Carlos Bernatek, propuso un fragmento de novela,  Diego Di Vincenzo un cuento, Susana Cella, Cristina Piña, Mercedes Araujo, Diego Bentivegna, Daniel Freidemberg, Elba Serafini y Enrique Butti llegaron al mar con sus poemas,  Juan Bautista García Bazán presentó el estudio filosófico El Mar de Heráclito, Marina Serrano y Cecilia Romana metieron un par de cuentos.

En fin, buceador si te atreves, he aquí el mundo Submarino de Quequén.


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