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Malatesta para todo el mundo


 

Poeta de la naturaleza, de la quietud y del instante, como a su hora fueron Robert Frost y Li Po, Roberto Malatesta ocupa un lugar descentrado en el panorama de la poesía argentina, a la vez que tiende -como Beatriz Vallejos, como el mismo Juanele- un arco que ya es tradición, entre el oriente lejano y nuestro litoral. En sus poemas la fuerza del no hacer, la presencia de lo inasible y de lo débil, la potencia del susurro, imparten lecciones de quietud para que el mundo se revele, porque la poesía desprecia al impaciente. Todo esto requiere de una gran fortaleza, sólo de ese modo se construye esa voz intraducible, esa música arrasadora sobre nuestras cabezas. Así, el Cuaderno del no hacer nada se convierte en el cuaderno de hacer poesía. Pura mirada que se libra de toda ostentación (intelectual, experimental, emotiva) y atraviesa capas de engañosos significados hasta anidar en el hueso tibio de las cosas.

María Teresa Andruetto

 

Roberto Malatesta nació en Santa Fe, en 1961. Publicó varios poemarios: De las cosas blancas (1984, Casa al sur (1987), Del cuidado de la altura del níspero (1992), Las vacas y otros poemas (1994), Flores bajo la lluvia (1998), Por encima de los techos (2003), No importa el frío (2003).


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