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Argerich... desde distintos ángulos

 



"El hombre joven de polera negra y rulos taninos sabe que es ella. 

Todos lo saben. 

 El sillón es un hueco tibio. 

Casallarch siente la tibieza bajo el faldón, no en el triángulo sino en las carnes periféricas. 

Él se sienta al piano. Es buen intérprete, pero necesita estudiar. Esfuerzo, orden y luego romperse el lomo, otra vez, para hallar una gruta escondida donde enterrar su pasado, una gruta que debería permanecer atiborrada de maldiciones en su necesario afán de intentar alguna clase de desánimo, de amedrentar –so pena de muerte– a cualquier posible usurpador de tumbas, ocasional chantajista, chusma de barrio. 

Belleza, en un diccionario confiable y veraz, debería ser antónimo de esfuerzo. No de un modo vanidoso, progresivo o en escalera, sino como producto final, limpio de esquirlas: belleza como ente huérfano de cualquier principio germinal."

Fragmento del primer volumen de Variaciones Argerich. Piano/Forte.  Novela. Del Dock, 2019.




LOS CICLOS Y EL USO DE LA BARRA DE REPETICIÓN

Nunca pude reconocer tu juego,

entender

aquellas reglas propias de los trastornados.


Quizá lo más preciso

fue conjeturar un azaroso ciclo en donde alternabas tres fases:

indiferencia, maltrato y éxtasis.


La indiferencia la jugabas con los ojos,

fijando tu negra opacidad sobre los míos

y, una vez captado el hilván,

lo girabas hacia el no me importa.


Para el maltrato tenías herramientas más vulgares,

las escenas públicas, tu voz destrozada

casi siempre capaz de nuevos aires al insultarme.


Y el pico del amor eran tus manos,

tu cuerpo y el derrumbe

de todo lo demás, sobre las mías.


Fragmento del segundo volumen de Variaciones Argerich. Poesía. Del Dock, 2019.

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